miércoles, 1 de diciembre de 2010
Cursilerías de Miercoles
jueves, 18 de noviembre de 2010
Adiós, cielo azul
—Déjate de joder, pelmazo. Tú sabes que me hace mal y, aun así, no piensas en esto. Eres egoísta conmigo. Y aquí quedaré solo yo, repartiendo nada a nadie. ¿Qué harás tú? Ven, acompáñame a ver la última obra de tu vida.
—Eres cruel. Sabes que soy ciego y me invitas a “ver” cosas cuando solo te acompaño. Senil y decrépito. ¿Quién te crees?
El ambiente se tornaba tenso alrededor, con toda la gente mirando cómo ambos hombres discutían a toda voz. Las tienditas que les rodeaban preferían dejar a algún tipo mirando hacia la dudosa pareja que adornaba el callejón “Bombero Ossa” y los lustrabotas comentaban lo que se les venía a la mente luego de leer un tabloide.
Jorge y Ernesto seguían discutiendo, pero amablemente esta vez. Ernesto, que podía ver bastante bien, notó que la gente ya los miraba con desagrado. Por su parte, Jorge, solo veía borrones en vez de caras, y se distrajo con un gato –él sabía que era un gato– gris, o romano, o blanco con pintas, así lo veía, distinto a cualquier paloma del centro de Santiago. Él sabía que era un gato… y el gato no hizo nada. –Cielo azul es el nombre del gato– pensó.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Métanse todos en el mismo saco. Ya no hay respeto por nada ni nadie. Menos aún cuando te causan daño. Terrible la cochinada. ¿Qué se le va a hacer? Son todos iguales, ergo, joden igual, cometen los mismos errores y no saben reconocerlos. Ya no me interesa
Váyanse luego y déjenme solo, tanto que les cuesta...
Bien simpáticos los loquitos. Apoyan en todo. Algún otro detalle que logran ver malo en mi, cuando yo lo reconozco y siguen sin darse cuenta de que son ustedes los que tienen el problema.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Trovador a la Luna
Dulce princesa, de suave tez,
¿acaso no sería esta la primera vez?
¿Por qué separarnos es la respuesta
que en nuestros corazones se mezcla?
Será peor mi tristeza
al no ver tu belleza.
Y la lluvia que esperas
cae en tus venas
Es este el lugar prometido,
la tierra del hombre caído,
donde su corazón late fuerte,
donde ataques fieles dieron la muerte
al hervor de la furia pasmada
y, a mis manos atada,
la espera por verte aquí.
Pues este lugar te di.
No son serias mis palabras,
pero la intención es con la que hablas,
sin saber, en diversas realidades.
Ni siquiera notas lo que haces
ni sabes que ocurre.
Dices que tu corazón se aburre
sin cambiar de parecer,
ahora, mas nada se puede saber.
sábado, 30 de octubre de 2010
Introducción al senil mundo de...
martes, 26 de octubre de 2010
Temporal de margen subyugado en una secuencia antiparalela a lo subsecuencial.
lunes, 4 de octubre de 2010
Ilusión
El fuego de tus ojos yace extinto luego que mi aliento se marcase al decir esas frágiles palabras, tímidas, pero seguras de que no mienten. Lamentablemente no mienten, mujer, porque daño me hace recordar tus ojos de caramelo tostado, brillantes y opacos. A mí, serenos, y a ti, húmedos en lagrimas inciertas.
martes, 28 de septiembre de 2010
Será
Siento mucha rabia al pensar en que quizá esté perdiendo una gran cantidad de hábitos, que siempre he considerado buenos, que siempre he tenido pensando en que no son para mí, sino para el mundo, la familia, los amigos. Al fin y al cabo, el mundo cambia, pero no siempre se aceptan estos cambios. Creo que soy un rebelde ante el curso natural de las cosas, siendo que esa es mi arma principal contra la injusticia de la que me defiendo.
¿Seré entonces el hipócrita de mi generación al decir que mi mejor arma es algo que odio, pero que me gusta por sus buenos resultados contra la gente que aprecio?
Entonces me irá mal al ver a esta gente rodeada de problemas, hundida en su propio orgullo compartido con sus semejantes, que gozan de una realidad mejor que la mía, que usan todo su encanto en convertir hipsters en un montón de mierda, que resalta del grave entender humano, sin sentido ni orgullo, sin calor siquiera humano para entenderse a si mismo, que luego desatan esas cadenas de incompetencias entre ellos.
La poesía beat no es lo mio, pero es interesante y un habito que siempre he tenido. Así que debo continuar con mi vida...,
¿cierto?
Oh, Lucy. Querida Lucy. Donde estás para darme tu hombro y yo recostarme sobre él, en la obscuridad de mis pensamientos y que tú me ilumines con tus eternas canciones.